¿Quien Soy?

Mi foto
Alicante / Murcia, Spain
Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Master en Arteterapia y mediación plástica por la Universidad de Murcia. Estudiante de Psicología por la U.N.E.D (Universidad a Distancia)

domingo, mayo 31, 2009

OMAR BARQUET. POÉTICAS DE LO INHABITADO.
Revista Elniuton (www.elniuton.com)
Redactor: Eva Cristina Mesas



Las bestias tienen madrigueras, el ganado, establos; los carros se guardan en cobertizos y para los coches hay cocheras. Sólo lo hombres pueden habitar. Habitar es un arte. Únicamente los seres humanos aprenden a habitar.
ILLICH, Iván, (1978) «El mensaje de Ghandhi»

Habitar lo inhabitado podría ser, desde una mirada holística, el tema central de la obra de Omar Barquet. El espacio buscado o encontrado se establece como el inicio a partir del cual el artista despliega todo su imaginario constructor, proyectos habitables a modo de objetos, instalaciones e intervenciones que pretenden trasformar en casa un sitio determinado.
Barquet reflexiona sobre el lugar, sobre lo habitable de cada espacio, se apropia de lugares públicos y privados para reestructurar y cuestionar sus usos. El dibujo, la fotografía, la pintura y las técnicas gráficas le sirven como herramientas de planteamiento para desarrollar sus proyectos, también utiliza el lenguaje del diseño, las artes plásticas y elementos cotidianos encontrados en la calle para modificarlos a modo de collage o ready-mades, y reflexionar a partir de ellos sobre diversas situaciones espaciales.
En su trabajo artístico observamos sobretodo dos vertientes diferenciadas, una primera dedicada a su obra gráfica y una segunda dedicada a sus instalaciones en el territorio. Sin embargo, ambas se construyen bajo un proceso similar, puesto que a partir de los materiales existentes se comienza a articular un mundo de relaciones, donde espacios posibles e imposibles se estructuran, para dar paso a un nuevo lugar reconvertido de experiencias estéticas.
Omar diría que su trabajo parte principalmente de situaciones donde el individuo es vulnerable ante su entorno natural y el entorno que el mismo se construye para protegerse, es por eso que su obra está cargada de estructuras de resguardo, distribuciones de cubierta, techos a dos aguas y casas donde el exterior y el interior se confunden en los habitáculos cerrados de muros abiertos. En su obra denominada techo azul (2005) el artista construye un techo que proyecta luz, la luz proyectada permitirá dibujar un espacio virtual que delimita la planta de esa casa imaginaria. En ocasiones reinventan sus habitáculos en construcciones que han sido preparadas para otros usos, pondremos de ejemplo su proyecto titulado Rampa- Habitación (2007), donde construye su habitación en un rampa de skateboarding. En este caso, además de cuestionar el uso de los elementos constructivos, establece reflexiones de cómo es posible obtener un diálogo poético entre lugar de reposo (habitación) y un lugar de movimiento y aceleración (rampa de skateboarding) que son, en definitiva, uno mismo. Otras veces sus proyectos se establecen en torno a espacios cambiantes y transportables, en el caso de su proyecto cabinas (2007), donde realiza unos artefactos móviles que permiten poder cargar con su estructura de resguardo a modo de mochila sobre sus espaldas. El cualquiera de los casos la obra de Omar Barquet reinventa lugares hechos de sugerencias sensibles que podrán rehabitarse en la experiencia subjetiva de cada espectador.

El Filósofo Alemán Martín Heidegger en su obra Construir, Habitar, Pensar, diría: «Por muy dura y amarga, por muy amarga y amenazante que sea la carencia de vivienda… La auténtica penuria del habitar reside en el hecho de que los mortales primero deben buscar la esencia de habitar. Es decir, tienen que aprender primero a habitar»[i] Quizás, esta afirmación es algo que conozca bien Omar Barquet, el cual ensaya una y otra vez la esencia de habitar sobre varios escenarios, espacios que perdieron lo habitable en la ferocidad de las llamas (casa quemada, 2005) o en el desuso (línea azul, 2005), para recuperar desde la poesía un resquicio de esa esencia, que dura sólo un instante, para después escapar silencioso hacia nuevos espacios antes que estos se tornen habitables del todo.
Y es que, la esencia de habitar consistiría en tomar y marcar un territorio con nuestras propias herramientas emocionales, pasearlo, recorrerlo, dormir en él, manipularlo, construirlo sentimentalmente dejando en él un segmento de nuestro paso, para que una vez fuera de él podamos comprenderlo, habitarlo.


[i] MARTIN HEIDEGGER. Construir, habitar, Pensar. Darmstadt, 1951

No hay comentarios: