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Alicante / Murcia, Spain
Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Master en Arteterapia y mediación plástica por la Universidad de Murcia. Estudiante de Psicología por la U.N.E.D (Universidad a Distancia)

viernes, febrero 20, 2009

FRANCIS BACON. SECUELAS DE UNA VIDA DAÑADA



«Bacon supo como nadie retratar la soledad de los seres desgarrados por la vida,
que tratan de limpiar sus pecados en sucios y desolados lavabos; seres
alumbrados por el sol degollador y concentrados en una anémica bombilla, la cual
ilumina de malas maneras las estancias huidizas»
[1]





ARTE Y VIDA


Como veremos a lo largo de esta monografía, la vida de Francis Bacon fue una vida marcada por el dolor y la muerte. Bacón fue el tercero de cinco hermanos y nació en Dublín en 1909. Su padre, de carácter rígido y violento, era militar y se dedicaba a la cría de caballos. Su madre, una burguesa adinerada mucho más joven que su padre, no fue demasiado maternal. Conoció la angustia de perder a un ser querido muy joven, con tan solo siete años ve morir a su hermano menor y cuatro años más tarde muere su otro hermano varón víctima del tuétano.

Toda su vida vivió los padecimientos del asma crónica, enfermedad que empeoraba cuando Bacon se acercaba a los caballos de su padre. Aún así, trabajo durante toda su infancia cuidando y limpiando a los caballos y recibiendo importantes palizas (quemaduras con cigarros y azotes con las correas de los caballos) cuando el trabajo realizado no era del agrado de su padre. Pasó toda su vida buscando el reconocimiento de un padre que le repudiaba y le maltrata. Con el desarrollo de su sexualidad se dio cuenta que su padre se había convertido en el centro de su deseo sexual. Desde muy joven aprendió a asociar el amor y el dolor, así fue como aparecieron sus primeras conductas homosexuales y masoquistas con los mozos irlandeses en las oscuras cuadras donde aguardaba con deseo y temor las duras represalias de su padre.

A la edad de dieciséis años fue descubierto por su padre probándose la ropa interior de su madre, este hecho sumado a su declaración de homosexual e intenciones de ser artista colmaron la paciencia de su padre, de modo que fue expulsado del hogar para siempre. Bacon se vio obligado a buscarse la vida por sí mismo, lejos del respaldo familiar, en ese momento nació el Bacón altanero y rebelde que utilizó el pincel a modo de catana, para matar freudianamente a su padre, algo que Bacon jamás consiguió ya que su padre fue el único hombre al que realmente amó en los cuerpos de todos los amantes que desfilaron por su vida.

Bacon se convirtió en un mito antes de morir, amigo inseparable de todos los vicios (jugador, alcohólico y promiscuo), un hombre de experiencias extremas, siempre al borde del delirio, considerado en vida un genio maldito. Un ateo que se atrevía a pintar Papas cadaverizados y escandalosas crucifixiones. La pintura de Bacon ofreció por primera vez el cuerpo a la redención de la carne, acerco la pintura al límite de lo humano, construyó una obra sin precedentes en su época y se convirtió en un icono de la Historia de Arte de Occidental.



[1] VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo. Francis Bacon. La deriva del yo y el desgarro de la carne. Publicado en la Revista Arte, individuo y sociedad, vol. 18, Universidad Complutense de Madrid, pp. 151-164 , Madrid, 2006

1 comentario:

Loli Martinez dijo...

Hola Eva,sencionales post de arte.
Un beso.Loli.
Http://lolipintorartecollage.blogspot.com