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Alicante / Murcia, Spain
Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Master en Arteterapia y mediación plástica por la Universidad de Murcia. Estudiante de Psicología por la U.N.E.D (Universidad a Distancia)

viernes, agosto 29, 2008

SOBRE LA PULSIÓN DE MUERTE EN LAS EXPERIENCIAS LÍMITES DEL BODY ART A TRAVÉS DEL PENSAMIENTO DE SIGMUND FREUD



Pulsión de muerte y experiencias artísticas límites

Uno de los temas que obsesionó a Freud durante toda su vida, fue llegar a encontrar cuales eran las fuerzas motivacionales, a las denominó pulsiones, que dirigían al hombre en su paso por la vida, siempre supo que las motivaciones o pulsiones del hombre no eran puros instintos como pudieran ser las de los animales, puesto que el hombre disponía de una compleja construcción psíquica que irrefrenablemente guiaba en sus acciones. Todas las teorías en torno a las pulsiones elaboradas por Freud fueron dualistas, tenía claro que la complejidad del psiquismo humano siempre disponía al individuo a moverse entre las contradicciones.

En un primer momento, Freud dictaminó que todas las pulsiones del hombre se dirigían a la preservación de la especie, fueron las llamadas pulsiones de vida, que impulsaban al hombre a conseguir alimentos y relaciones sexuales, tanto como a cumplir sus funciones vitales. No obstante las pulsiones de vida no eran suficientes para explicar todos los movimientos del ser humano, tras varios años de observación y análisis Freud postuló en su obra titulada Más allá del principio de placer, que al lado de las pulsiones de vida o de preservación existía otra pulsión paralela a la que denominó pulsión de muerte, explicaremos su razón a continuación:

La energía motivacional que impulsa al individuo fue denominada por Freud como Líbido, y esta íntimamente relacionada con las pulsiones sexuales y la búsqueda de placer. Esta energía libidinal era la que impulsaba al individuo hacía la supervivencia. La libido perturbaba la tranquilidad del individuo obligándole a estar en continuo movimiento. La líbido era algo viviente que invitaba al movimiento, pero la finalidad de todo movimiento no es otra que encontrar la quietud, es decir satisfacer un deseo de comer tiene como finalidad dejar de tener hambre, el estado ideal del hombre sería estar siempre satisfecho y no tener más necesidades. Según esto, consideró que la verdadera meta de la vida, el lugar hacía donde el hombre dirigía toda su energía libidinal no era otro sitio que hacía su propia muerte. El deseo más importante del hombre sería, por tanto, morir.

Freud empezó a considerar que más allá de las pulsiones de vida, había una pulsión mayor que era la pulsion de muerte, y que parte de ese deseo humano del volver a la materia inanimada, y lograr la quietud eterna, tras este descubrimiento empezó a defender la idea de que en cada persona hay una necesidad inconsciente de morir.

La creación, en todas sus categorías, resulta también una pulsión innata en el ser humano, una pulsión que hasta ahora siempre ha venido de la mano de la vida, de la capacidad de dar forma, de construir de la nada. Lo que esta claro es que el arte constituye para el hombre un mecanismo para satisfacer deseos, para poner en juego una situación simbólica, para satisfacerse. Sin embargo esa búsqueda de satisfacción no tiene porque ir siempre del lado de la vida. Como veremos a continuación y en las performances que analizaremos en esta investigación existe sin lugar a dudas un deseo del hombre por acercarse a la muerte, por examinar cada una de las experiencias que le permiten de algún modo llegar a conocer algo más sobre su muerte y sobre las experiencias extremas cercanas a ella.


Acción / Atracción

En 1963 Günther Brus, conocido por su pertenencia al grupo de los accionistas vieneses, realiza una acción que sería el pistoletazo de salida a toda una serie de acciones donde la eminencia de la muerte empieza a dejarse ver considerablemente, Brus lanza su cuerpo bruscamente contra cuatro muros rebotando como si fuera una pelota de tenis, el estruendo de los golpes se extiende durante varios minutos, la acción resultó tan impactante que los espectadores creyeron que se trataba de un acto suicida, algunos huyeron horrorizados ante el impacto de la acción, por suerte el protagonista de la acción no tuvo lesiones graves.

Unos años más tarde, exactamente en 1976 otra acción provocó la conmoción, se trata de la performance de la artista Yugoslava Marina Abramovic titulada Rythm 0 donde se expuso directamente a la muerte. La artista ofreció su cuerpo a la interacción del público y colocó sobre la mesa varios instrumentos que podían provocarle dolor o placer para que el público interaccionara libremente, en un primer momento el público permaneció inmóvil dando vueltas alrededor de ella, pero a medida que fue pasando el tiempo empezó a intervenir rajándole las ropas y realizándole heridas con cuchillas sobre el cuerpo, la situación sobrepasó los límites cuando un espontáneo colocó una pistola cargada en la mano de Abramovic impulsándola a apretar el gatillo. Fue entonces cuando intervino la policía y la acción se dio por concluida. Podríamos presuponer que en esta acción el componente lúdico y altamente mediático reside justamente en la idea de que existe un peligro real, los instrumentos utilizados: una pistola cargada, cuchillos, cuchillas, punzones nos recuerdan que la muerte esta ahí, en ello reside justamente esa atracción ante la inminencia del peligro. Una atracción que sobrepasa los límites de la vida, de la locura e incluso de la criminalidad .

Imagen 2 MARINA ABRAMOVIC. Rythm 0, 1974.

Imagen del momento de la acción en que abramovic se apunta con un arma cargada

Abramovic no fue la única que quiso exponerse a las experiencias cercanas a la muerte, otros muchos artistas como el norteamericano Chris Burden seguirían ahondando en el estudio y la experimentación de los límites de la vida y la muerte, sus acciones llegaron a ocasionar verdaderos peligros tanto para él como para los espectadores que asistían a sus performances. Para Burden el peligro es el plato fuerte de cada una de sus acciones, en la entrevista para uno de sus catálogos dice así:

Cada obra, o mejor dicho cada acción se convierten en una situación en la cual conceptos y situaciones se someten a prueba, lo que inevitablemente comporta un cierto riesgo y desasosiego tanto por parte de creador, como de la audiencia implicada.[1]

Una de sus performances más famosas, y que esta directamente relacionada con lo que Freud llamaría la pulsión de muerte, sería Disparo. Esta acción se realizó en california en 1971, Brus fue disparado por un colaborador con un rifle a una distancia de 4.5m, el disparo alcanzó su brazo arrancándole un buen trozo de carne. La finalidad de Brus, según nos cuenta, era vivir la experiencia de recibir un disparo, sin que existieran intermediarios, vivir en su piel todo lo que significa ser disparado con un rifle. Dice así:

Cuando hice que me dispararan, intente saber de una manera científica y física lo que ello significaba. La mayoría de la gente intenta evitar estas situaciones, pero, sin embargo las ha hecho suyas, las ha interiorizados, tiene una idea de lo que ello significa (…) En todo caso es curioso que la gente siga poniéndose de mala leche con esa performance 30 años después. Eso indica que les ha debido afectar de alguna manera. Creo que la gente asume más de lo que cree determinadas cosas[2]


Imagen 3 CHRIS BURDEN. Disparo, imágenes de la acción realizada en 1971 en California


Dejar caer el cuerpo sin control contra muros de piedra o dejarse disparar con un rifle sólo son algunas de las acciones que en el último siglo han sobrepasado los límites reales de arte para convertirse en atracciones donde la posibilidad de un peligro real genera en el artista como en su público una importante descarga libinal que responde a la satisfacción de un secreto deseo. La presencia del peligro, la cercanía de la muerte, la experimentación del dolor ajeno o propio atrae a la humanidad. Es posible que se deba a que la presencia de la muerte nos recuerda de alguna manera lo que significa estar vivos, es posible que esta atracción exista porque a través del la herida sangrante del disparo de Burden podemos asomarnos, como si se tratara de una ventana, a la experiencia de la muerte.

1 comentario:

telmo dijo...

Muchas gracias por tus palabras. Y voy a echarle un vistazo a tu lista de Pintura e ilustración, tengo ganas de descubrir nuevos artistas.
Enhorabuena por tu blog. Te seguiré.

:)