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Alicante / Murcia, Spain
Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Master en Arteterapia y mediación plástica por la Universidad de Murcia. Estudiante de Psicología por la U.N.E.D (Universidad a Distancia)

lunes, abril 21, 2008

EL CADÁVER; UN RESTO VITAL




ALFRED KUBIN
Nuestras madre de todos, la tierra.1901
pluma y tinta sobre papel


Desde las culturas primitivas, se ha atribuido una dimensión curativa al cadáver, sobretodo, dentro del mundo de la curandería y la brujería. En todos los ritos chamánicos eran necesarios restos cadavéricos, como huesos o cráneos, entre otros. Ya que a través de ellos, el curandero hallaba una respuesta del más allá para curar al enfermo. Es más, se afirmaba que, el sólo contacto con los restos del cadáver, hacía mejorar considerablemente al enfermo.




Los restos de cadáveres, todavía se venden para realizar conjuros en los mercados de brujos clandestinos, los más conocidos serían el mercado de brujos de Taiwan, el de Perú y el de Bélgica, donde podemos encontrar como ingredientes para nuestras pócimas, desde huesos de cadáveres,hasta cabellos, uñas, dientes, entre otros.

Es conocido dentro de la brujería, el caldo de huesos humanos, como brebaje afrodisíaco y como un atrayente infalible del amor y del deseo. Bebiendo este caldo, hecho a partir de los huesos de un cadáver, se garantiza la felicidad y el deseo sexual de los cónyuges para toda la vida.

Según esto, una sustancia de nuestros huesos estaría relacionada con nuestra atracción sexual y con el amor. Quizás de esta creencia popular, resulten frases como: “estoy hasta los huesos” o “estoy por tus huesos”, en referencia a los estados más elevados del amor. Sea como fuere, lo que es cierto que es que estas formas de curandería todavía existen clandestinamente, y no necesariamente en las civilizaciones más primitivas



Los restos cadavéricos, sin embargo, han sido útiles en la vida cotidiana, sus orígenes se pueden encontrar en la antigua farmacopea, donde se utilizaba el sudor de los muertos para la curación de las hemorroides, entre otros remedios. Muchos de ellos, todavía se utilizan en la farmacología actual.

Sin ir más lejos, pensemos también, en las operaciones quirúrgicas, donde se hace un trasplante de un órgano de un cadáver, para su funcionamiento en un cuerpo vivo. Pensemos, en todos esos donantes de órganos, en los que más allá de la mortandad de su cuerpo, sus órganos han podido seguir trabajando en otro cuerpo llenándose de nuevo de vida.

Las tierras de las tumbas, son ricas también en poderes terapéuticos, demostrado está, que la proximidad de un cadáver acelera la vegetación de la planta. Como prueba de esto, tenemos que hoy en día se utilizan restos cadavéricos en los abonos de las tierras. A partir de estas premisas, autores como el antropólogo Philip Aries, se atreven a afirmar que: La corrupción es fecunda, la tierra de los muertos, como la muerte misma, es la fuente de vida: exquisitum alimentum est (es un exquisito alimento)1 .




1) ARIÈS, Philippe, El Hombre ante la Muerte, editorial Taurus, Madrid, 1987, Pág. 298

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