¿Quien Soy?

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Alicante / Murcia, Spain
Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Master en Arteterapia y mediación plástica por la Universidad de Murcia. Estudiante de Psicología por la U.N.E.D (Universidad a Distancia)

miércoles, marzo 19, 2008

MAMÁ...TENGO PIPI

QUE DIFÍCIL ES IR AL BAÑO SÓLITA....





Aeric Meredith_Goujon
Goddelijke Gladiolen



Durante la pasada noche me di cuenta de lo difícil que resulta el afrontar el duro momento de ir sola al baño sin una amiga que te sirva de apoyo.

Pienso que la culpa de todo esto las tienen las madres, y es que desde que somos muy pequeñitas observamos con estupefacción todo el laborioso ritual que gira en torno a la evacuación de las aguas menores en los baños públicos, creo recordar el proceso era algo así:
Primero mamá cogía un buen trozo de papel higiénico y limpiaba toda la superficie de water, después iba recontando tiritas de papel higiénico y las iba colocando cuidadosamente sobre el perímetro de la taza, después de preparar con minuciosidad el “atrezzo”, te cogía por debajo de los brazos te levantaba casi un metro por encima de la taza del water, escena que me recuerda a la coronación del rey león, y ahí en ese momento, es cuando te tocaba orinar.


Claro, entonces no entiendes porque tu madre ha transformado todo el water en una momia con tiras de papel, cuando tu vas a mear desde aproximadamente un metro de altura…. pero poco a poco vas atando cabos, y ahora entiendo, que lo que mi madre quería era entrenar mi puntería desde las alturas, ya que la evacuación perfecta era aquella en que todo el orín caía dentro del water sin salpicar ni una gota en la tiras de papel higiénico, colocadas a modo de frontera. De hecho creo que llegué a conseguirlo con mucho esfuerzo y concentración en más de una ocasión.



A medida que vas sumando años, peso y altura, llega un momento en que tu madre ya no te puede sostener con su brazos y entonces es el momento de aprender la técnica del balanceo circular sobre el inodoro, también conocida como el “perrea, perrea” ya que el movimiento sobre el water es similar al de este paso de reggeton.
Simplificando, el “perrea, perrea”, consiste en balancearte sobre el inodoro, en posición de sentarse pero sin que tu cuerpo haga contacto con la taza, entonces levantar el culito lo máximo posible, contraer el abdomen, lo cual nos aporta estabilidad muy necesaria, sobretodo si se llevan tacones, y entonces llega el momento complicado que es el de contrarrestar con movimientos circulares de cadera la dirección del chorrito, cuando veas que el chorrito se empieza a dirigir hacia la derecha contrarrestas con un giro a la izquierda con la cadera y vas dirigiendo el movimiento.

La posición del “perrea perrea”, es una de las primeras lecciones básicas de la vida, que se transmite de generación en generación y que todas tenemos que llegar a controlar, para poder sobrevivir a las salidas nocturnas sin infecciones.


Cuando una fémina pueril se enfrenta por primera vez a las salidas nocturna por discotecas, pubs y otros antros propiciadores del vicio, tiene que tener en cuenta sobre todo los consejos maternos, que suelen ser: “hija mía, no bebas nada que te ofrezca un desconocido, ten cuidado no te metan algo el la bebida (jijiji), no sueltes el bolso jamás, y nunca, nunca, nunca te sientes en un water”.

Y la adolescente en cuestión, sin descuidar en ningún momento los sabios consejos de la madre se dirige al baño para evacuar sin rozar el inodoro por miedo a coger una infección, después de haberse bebido dos coca-colas light sin soltar en ningún momento el vaso, por miedo a que alguien le metiera algo, sujetando fuertemente el bolso en todo momento con la otra, y bailando arrinconada detrás de los altavoces por miedo a que se acerque algún malvado desconocido.



En cualquier situación de salida nocturna para cualquier mujer, Llega el momento en que las necesidades fisiológicas se apoderan de tu cuerpo y tienes que ir al baño público, para empezar siempre hay una cola de morirse, Así que se pide la vez y se espera paciente, sonriendo amablemente a las demás mujeres que también están discretamente cruzando piernas y brazos. Es la posición oficial conocidísima, llamada, “jo, tia! Como me meo!”

Finalmente cuando llega tu turno , te lanzas casi tirando a la persona que va saliendo. Entras y te das cuenta que el picaporte no funciona, no existe forma humana de cerrar la puerta que se queda como mucho entornada. Inspeccionas el espacio, buscas el gancho donde colgar el bolso y la chaqueta pero no lo encuentras, así que buscas un espacio en el suelo que esta lleno de líquido indefinibles, y claro…. evidentemente no te atreves a dejarlo ahí, así que la chaqueta te la pones al hombro, y el bolso te lo enganchas en el cuello, que se balancea por debajo de ti a modo de péndulo, interfiriendo en algunos momentos la visión del espacio para poder controlar el chorrillo mediante la técnica del “perrea, perrea”.

En este punto entraría el valorar la cantidad de utensilios que las mujeres llevamos en el bolso y que sostenemos con el cuello, pero lo vamos a dejar para otro momento y volvamos a la puerta.

Hemos quedado que no tenía picaporte, así que la única opción humana de mantener la privacidad durante el acto de evacuación es sujetarla con la mano.
Tenemos la chaqueta en el hombro, el bolso colgado del cuello, una mano en perpendicular sujetando fuertemente la puerta, entonces con la mano libre, nos bajamos las bragas, medias u otros y nos colocamos en la ya conocida posición del “perrea perrea”, es en ese momento cuando tus muslos empiezan a temblar, porque estas casi suspendida en el aire con las piernas flexionadas, contrarrestando los movimientos del chorrito con las caderas, a todo esto, las bragas y la medias te están cortando la circulación, y tienes un brazo sujetando fuertemente la puerta, y el otro cogiendo las bragas y las medias y echándolas hacía adelante para evitar que puedan mojarse en un descuido.

Después de la evacuación llega el acto sagrado de limpiarse. Entonces dirigimos la mirada hacía el papel higiénico, lo más normal es que este vacío, entonces piensas y dices. “por favor que tenga un Kleenex en el bolso, dios mío”, pero para buscar en tu bolso tienes que soltar la puerta, dudas un momento para comprobar si existe otra solución. (Yo, he llegado a intentar abrir la cremallera del bolso con la boca aprovechando que lo tenía colgado en el cuello, y rebuscar con el hocico para poder extraer los kleenex con la boca, pero ya os anuncio que es imposible) así que no queda más remedio que soltar la mano de la puerta.

Pero resulta que en cuanto sueltas, recibes un portazo que tienes que frenar con un moviendo rápido y brusco de nuevo hacía la sujeción de la puerta, y entonces gritas: 0-CU-PA-Do!.


Tras unos minutos de reflexión te planteas si volver a intentarlo o no, pero no te queda más remedio, lo tienes que volver a intentar, pero tienes que ser mucho más rápida…… te organizas; 1, 2, 3, cojo el kleenex, me limpio y sujeto la puerta otra vez.

Pero nada más soltar la puerta, se va la luz, y tienes que ponerte a palpar a oscuras la pared para encontrar el interruptor, en ese momento vuelven a intentar entrar y te meten con la puerta en toda la frente, repites: “que esta O-cu-Pa-Do”

Es entonces cuando ya no puedes más.......
Sin contar el cabreo que llevas por el portazo, el desnuque con la correa del bolso, el sudor que corre por tu frente, la circulación de tus piernas cortadas, y piensas:
“la próxima vez limpio la taza con el kleenex y me siento”...
Pero entonces llega el recuerdo de tu mamá diciendo; “Nunca, n-u-n-c-a, n-u-n-c-a” y piensas que ella se sentiría avergonzadísima si te viera montar semejante espectáculo, con todo su esfuerzo por adoctrinarte como una mujer distinguida; porque el sagrado culo de mi madre jamás tocó el asiento de un baño público, ni el de mi abuela, ni el de ningún miembro de la familia, y entonces piensas que no eres digna de llevar tus apellidos. Te sientes inferior a resto de sociedad mundana porque no sabes mear desde las alturas en un baño público como hace todo el mundo.

Después de llegar a la conclusión de que siempre serás la oveja negra de la familia, y que jamás te convertirás en una mujer hecha y derecha, tendrás suerte si no sales arrastrando en el zapato un trozo de papel higiénico recogiendo todos los residuos del río Misisippi que se han formado con los fluidos en el aseo. Lo cual te hará sentir todavía más humillada si cabe.

En fin…. Y esta es la razón por la que las mujeres vamos en grupo al baño, por solidaridad, ya que una te aguanta el bolso y la otra el abrigo, la otra te sujeta la puerta, otra te pasa el kleenex por debajo de la puerta y así es mucho más sencillo y rápido, ya que tú solo tienes que concentrarte en mantener 'la posición del perrea, perrea', y la dignidad.



Este post se lo dedico a Jaimito que es el único que confía en mi capacidad y habilidad innata para el monólogo humorístico.

3 comentarios:

Barbarella dijo...

Hay una técnica que la podríamos llamar "variante de la sentadilla cósmica" es muy útil para cuando no hay kleenex, se trata de subir y bajar a un ritmo como de corcheas para evitar posibles desastres añadidos.
Firmado: la que te suele aguantar el abrigo,jijijiji

j4m3s dijo...

jajaja, me encanta, vete al club de la comedia ya, que me meo toaaaa...

Almudena dijo...

Estoy absolutamente de acuerdo con Jaimito.
Es genial y absolutamente verídico.
Se lo voy a mandar a mis amigas,con tu permiso,claro.