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Alicante / Murcia, Spain
Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Master en Arteterapia y mediación plástica por la Universidad de Murcia. Estudiante de Psicología por la U.N.E.D (Universidad a Distancia)

sábado, marzo 01, 2008

Make me a Man



Premasculinidad(make me a men)
Sonya Rapoport, 1997
Fotografía en Color



Premasculinidad es uno de los últimos trabajos de la Artista Sonya Rapoport, la artísta nos muestra en una serie de fotografías el entrenamiento de un niño para ser un hombre, en clave de humor o de sentencia final, lo cierto es que el trabajo de Rapoport resulta una propuesta interesante para hablar de la problemática de los géneros, y porque no, de la violencia.

No existe la menor duda q el sexo opera como un agente regulador de nuestra conducta, una regulación que conlleva además un acto motriz que nos impulsará a hacernos hombres o de lo contrario a convertirnos en mujeres.
Ni que decir tiene que este acuerdo tácito es impuesto fuertemente a través de la cultura y a través de los significados que poco a poco van adquiriendo a lo largo de la historia.

“make me a men” (hazme un hombre), supone dotar a alguien de los atributos físicos necesarios y no solamente eso. Hacerse un hombre es un rebautizo con los atributos sociales y culturales, con los esteriotipos que caracterizan a un “hombre”.

Coloquialmente solemos escuchar “te voy a hacer un hombre” para introducir a un joven en el sexo o para iniciarle en nuevas practicas sexuales. “pelea como un hombre”, resulta una clara incitación a la violencia, “compórtate como un hombre”, es una invitación a no dejarse llevar por la emociones. Recapitulando, ser un hombre consiste generalmente en tener muchas experiencias sexuales, adquirir una clara actitud violenta y no mostrar jamás sus emociones…. ¿duro, verdad?.


No puedo evitar, llegado este punto hacer alusión al Artista performance Americano John Duncan, y su espeluznante trabajo. “Blint Date” (Cita a Ciegas, 1980), básicamente, esta performance consistía en el registro en video del artista manteniendo relaciones sexuales con un cadáver de una mujer comercializado en los límites de la ilegalidad en la frontera de México.
El escándalo, la denuncia y la repulsión se ponen enseguida en tela de juicio, sin embargo, esta acción artística entraña un significado mucho más profundo que el de la mera grabación del acto de necrofilia enmarcado dentro de los términos de la perversión sexual.

El mismo Duncan resaltó en este acto una proyección de diálogo entre un hombre y una mujer, pero sobre todo un demoledor acto de inmolación hacía sí mismo.
John dice así: “….Wanted to show what can happen to men that are trained to ignore their emocións.”, (1), texto literal que podríamos traducir como: “Busqué mostrar que es lo que ocurre cuando un hombre tiene que ignorar sus sentimientos”.
Resulta extravagante que mediante este acto de brutal repulsión, Duncan pretenda expresar un discurso tan feminista, es en definitiva un respuesta a la sociedad que incita a los hombres a sostener su virilidad a cualquier precio, este acto es para Duncan un auto-castigo más, un auto-castigo del peso de ser hombre en esta sociedad.
Duncan cuenta de esta performance que fue el mayor acto de auto-inmolación que había llegado a sentir, el mismo define así, “ indescribable intense self-disgust” (1), (una indescriptible auto-repugnancia intensa), cuenta que durante el acto vomitó en varias ocasiones y le costó muchísimo continuar hasta la eyaculación, planteándose incluso abandonar la acción.

Pero…. ¿Cómo conciliar feminismo y necrofilia?, ¿Cómo distinguir en esta obra entre violador y violado? Es posible que si hubo una violación en esta relación, en la que de seguro no hubo placer alguno, fue la del propio Duncan, una violación tanto física como psíquica que le impedía parar a pesar del intenso displacer, y que infería con más fuerza ese estado de angustia y soledad hacía la posesión sin respuesta de un cuerpo muerto, de un cuerpo no reclamado.

En este sentido entiendo la proyección de ese diálogo entre un hombre y una mujer a la que hacía alusión el propio Duncan. Un diálogo en proyección donde la mujer interviene una vez más, como un mudo testigo de la bajeza y el patetismo del hombre.

Entiendo que en este acto de masculinidad de Duncan intervienen las tres característica que definíamos sobre el “ser hombre”; una inclinación casi total hacía la relación sexual, una indiscutible orientación violenta y la represión absoluta de la emociones. Entiendo que este acto de necrofilia de Duncan no dista en nada al acto de un grupo de adolescentes que deciden celebrar su dieciocho cumpleaños en un club de carretera practicando su violencia sexual a cambio de unas décimas más de auto-masculinidad. No dista tanto del grupo de jóvenes que hacen apuestas por conseguir sexo fácil, ya sea con la más ingenua o con la menos apetecible, y lo celebran con grandes ovaciones,o esos grandes rituales casi primitivos, por la masculinidad.

Y es que aquello que se apunta en clave de humor desde la fotografías de Sonya Rapoport o desde la abyección más absoluta en el acto necrofílico de John Duncan, no es más que una realidad todavía en este momento, así que después de esto, solo puedo decir:
_ “Señores, disfruten de su masculinidad”


(1) Todas las citas textuales sobre Duncan, provienen de su Web: www.johnduncan.com

1 comentario:

Anónimo dijo...

ya se pq soy gay...